miércoles, 1 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre el 'Clásico'

No hay palabras para describir con precisión lo que se vio el lunes sobre el césped del Camp Nou. En un partido que se presuponía más igualado que nunca, el Barcelona se encargó de callar muchas bocas y dejó claro desde el minuto uno hasta el noventa quién manda en esto del fútbol.
Desde este pequeño rincón perdido en la inmensidad de la red no puedo decir más que “gracias, Barça”. Gracias por una exhibición así, por enseñar al mundo en qué consiste este deporte, por demostrar que la humildad gana a la prepotencia y que el esfuerzo gana al dinero. Más de uno tendrá que plantearse muchas cosas después de esta lección. Florentino, Mourinho, Cristiano, la prensa 'madridista'... ya veremos si aprenden la lección.
En cualquier caso, lo que importa es que el Barça zanjó en noventa minutos el debate de cuál es el mejor equipo del momento. Y le sobraron setenta. Los azulgrana volvieron a hablar en el campo para contradecir muchas de las tonterías que se habían dicho en la prensa. Que si los equipos no rinden contra el Barcelona, que si los árbitros les favorecen, que si Villa no mete goles, que si Mourinho es el antídoto 'antiguardiola', que si Ronaldo es mejor que Messi... Todo zanjado con un contundente 5-0 ante el Madrid que no deja lugar a escusas. Argumento inapelable para los que todavía no teníamos clara alguna de estas cuestiones (entre los cuales me incluyo).
No obstante, también es justo decir que el resultado del clásico no refleja la verdadera diferencia entre Barça y Madrid. El equipo blanco estuvo desconocido, en parte por mérito del Barcelona y en parte porque simplemente los jugadores no tuvieron su día. También podría discutirse la forma en que Mourinho planteó el partido, pero el problema principal del equipo fue la falta de tensión y de actitud, y eso se paga ante un rival con la calidad y la motivación de este Barça.
Con esta victoria los azulgrana se ponen líderes y el Madrid pasa a la segunda posición, pero tampoco hay que exagerar porque al fin y al cabo la diferencia entre ambos equipos en la clasificación es insignificante a estas alturas del campeonato y aún queda mucho por jugar. El año es largo y el Madrid tiene tiempo para seguir mejorando su juego, que es innegablemente superior al de la temporada pasada. Tiene una plantilla potente, capaz de ponerle las cosas difíciles al Barça, pero para poder llevarse algún título todavía les queda mucho por trabajar.
En definitiva, el fútbol ha dejado a cada uno en el lugar que le corresponde a día de hoy. El Madrid tiene que entender que tiene delante al mejor equipo de fútbol de la historia y que, por mucho dinero que invierta, le toca cumplir el papel de aspirante hasta que demuestre lo contrario. Y de momento no lo ha demostrado.